Septiembre
2003
Asamblea General de Naciones Unidas
Quincuagésimo octavo período de sesiones
Nueva York, 22 de septiembre de 2004
Seguimiento de los resultados del vigésimo sexto periodo
extraordinario de sesiones: aplicación de la Declaración
de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA
Con el apoyo de ONUSIDA, 15 organizaciones no gubernamentales y
de personas viviendo con VIH/SIDA del mundo, participaron en el
periodo extraordinario de sesiones, por Latinoamérica y el
Caribe estuvieron:
·Patricia Pérez / ICW Argentina
·Rubén Mayorga / OASIS ASICAL, miembro del PCB ONUSIDA
Guatemala
·Ainsley Reid / Caribbean Conference of Churches Jamaica
·Edgar Carrasco / ACCSI LACCASO Venezuela
El día 22 de septiembre de 2004 se celebró en la Asamblea
General de Naciones Unidas la sesión especial para dar seguimiento
al cumplimiento de los Estados Miembros, en cuanto a las obligaciones
asumidas en la Declaración de Compromiso en la Lucha contra
el SIDA, julio de 2001.
Prólogo de la Declaración de
Compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA
Para que se pueda albergar alguna esperanza de éxito en la
lucha contra el V I H / S I DA es preciso que el mundo aúne
sus fuerzas en una gran alianza mundial. La Declaración de
compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA es la culminación
de un proceso de concienciación, compromiso y movilización
que ha durado un año. Abrigo la ferviente esperanza de que
proclame el comienzo de una respuesta a esta enfermedad mortal por
parte de los Gobiernos , las organizaciones multilaterales , el
sector privado y la sociedad civil y que dentro de poco esa respuesta
sea tanto o más fuerte que la propia epidemia.
Hasta ahora se calcula que 36 millones de personas han sido infectadas
con el VIH/SIDA, enfermedad que se ha cobrado
22 millones de vidas. Al aprobar esta Declaración en el período
extraordinario de sesiones de la Asamblea General celebrado los
días 25 a 27 de junio de 2001,la comunidad internacional
estableció objetivos comunes para reducir la propagación
del VIH/SIDA y mitigar sus efectos.
Aunque en la Declaración se establece un amplio programa
de acción, nuestras prioridades deben ser claras: Primero,
velar por que los seres humanos de todas partes, en particular los
jóvenes, sepan qué hacer para evitar la infecci ón;
Segundo, poner fin a lo que tal vez sea la forma más trágica
de la transmisión del VIH: la transmisión de madres
a hijos;
Tercero, proporcionar tratamiento a todos los infectados;
Cuarto, redoblar los esfuerzos en busca de una vacuna, así
como de una curación; y
Quinto, prestar cuidados a todos aquellos cuyas vidas han sido devastadas
por el SIDA , muy en especial a más de 13 millones de huérfanos.La
lucha contra el SIDA no podrá ganarse si no se cuenta con
los recursos necesarios. Es preciso que movilicemos entre
7.000 y 10.000 millones de dólares al año para financiar
todos los aspectos de esta lucha en los países de medianos
y bajos ingresos.Una parte de los fondos podrá obtenerse
en los propios países afectados . En África , los
líderes ya comienzan
a dar respuesta a ese reto y los gobiernos de África se han
comprometido a incrementar considerablemente sus presupuestos de
salud. Esto, si bien merece elogios, no es suficiente. Los países
africanos y otros países en desarrollo necesitarán
una asistencia considerable para atender a las necesidades de su
población. Por esta razón,en la presente Declaración
de compromiso la Asamblea General ha apoyado el establecimiento
de un Fondo Mundial contra el SIDA y para la Salud q u e , según
el sentir general, deberá estar en funcionamiento a fines
del presente año.Hasta ahora el Fondo ha recibido más
de mil millones de dólares en contribuciones y promesas de
contribuciones de gobiernos, fundaciones, empresas y particulares.
Con ser éste un buen comienzo, se necesita mucho, mucho más.
Por consiguiente, hago un llamamiento a los gobiernos, a la sociedad
civil, al sector privado, a las fundaciones y a los part iculares
para que contribuyan por todos los medios a su disposición
a la lucha contra el SIDA.
En la guerra contra el V I H / S I DA no hay bandos contrarios,
no hay países desarrollados ni países en desarrollo,
no hay pobres ni ricos; hay sólo un enemigo común
que no conoce fronteras y que amenaza a todos los pueblos. No obstante,
todos debemos recordar que si bien el VIH/SIDA afecta a ricos y
pobres, los pobres son mucho más vulnerables a la infección
y mucho menos capaces de hacer frente a la enfermedad una vez infectados.
El espíritu de liderazgo y de compromiso evidenciado en esta
Declaración dará nuevo vigor e inspiración
a los miles de trabajadores de la salud, maestros y dirigentes comunitarios
que luchan contra esta enfermedad en las regiones más pobres
del mundo y a los millones que sufren sus efectos. Sabrán
ahora que por fin el mundo manifiesta su voluntad —y alista
los recursos— para ganar esta guerra en bien de toda la humanidad.
Kofi A. Annan
Secretario General de las Naciones Unidas
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